Contrapunto Mexicano (216)

José Vargas Gireud

Moralidad y Economía.- I

   Desde que a fines del siglo XVIII Adam Smith forjó la ciencia económica, como una guía para que las políticas públicas de las naciones se manejaran en forma ética y siguieran la ruta del mayor progreso, los economistas y los políticos han tendido a enfatizar uno u otro de los dos aspectos de su pensamiento, en vez de equilibrarlos y combinarlos como él propuso. Otros, en ciertas circunstancias, vuelven al sistema mercantilista monopólico entonces prevalente y contra el cual Smith escribió su obra “La Riqueza de las Naciones” (1776).

   El aspecto de la teoría smithoniana que más se enfatizó durante todo el siglo XIX y principios del XX es lo que podríamos llamar su aspecto científico-matemático, cuya exageración lleva al extremo liberalismo, al convertirse en una especie de adoración ciega del libre comercio, cuya fe es que “una mano invisible” hará que el rejuego entre la oferta y la demanda siempre llegue a “un sano equilibrio”.

   Esta ciega adoración se vino abajo cuando luego de que la enfermiza euforia de los años 1920’s terminó en la quiebra del mercado de acciones en octubre de 1929, seguido de la Gran Depresión de los años 1930’s. Entonces John Maynard Keynes hizo ver cómo se habían descuidado las recomendaciones de moralidad pública predicadas por Adam Smith, quien instaba a que cuando aparecieran factores o circunstancias nuevas, muchas veces provocados por malas acciones humanas, que provocaran un mal funcionamiento del sistema económico, entonces los gobiernos tenían que abandonar el laissez-faire e intervenir para estimular la economía, por ejemplo gastando en exceso de sus ingresos y así evitar empobrecimientos generales.  

   El regreso a ciertos aspectos del mercantilismo monopólico pre-smithoniano lo han vuelto a adoptar distintas épocas países, sobre todo del Tercer Mundo” para defenderse de “los tiburones” Primermundistas o en ciertas etapas críticas de sus ascensos económicos. Claro está que los comunismos soviético y chino fueron una negación de todo libre comercio a favor de una planificación económica total, pero esos sistemas ya desaparecieron en sus formas extremas (excepto quizás en Corea del Norte).

   Así que, resumiendo, actualmente hay tres alternativas para dirigir la política económica de una nación: A) El Libre Comercio en todos los niveles, contra viento y marea, con una fe ciega en que “una mano invisible” terminará arreglando todo de la mejor manera posible, por lo que hay que cerrar los ojos ante las penalidades que esto a veces ocasione a “las grandes mayorías”. B) Un libre mercado con iguales oportunidades para todos, sobre todo en la microeconomía, pero con dos excepciones: b-1) Reservando ciertas áreas básicas, como la educación y los servicios médicos a que sean o bien función estatal o bien privada, pero muy regulada; y b-2) Intervenciones regulatorias o de sobre-gasto del Estado, en casos de malfuncionamientos o crisis del sistema económico. C) Libre comercio interno, pero protegido contra el exterior y reservando ciertos aspectos de la infraestructura económica a monopolios estatales.

   Muy en general, ciertos grupos conservadores radicales de EUA quieren adoptar la alternativa A) y ciertas grandes empresas transnacionales de hecho logran ponerla en práctica, sobornando a gobernantes tercermundistas, pero actualmente sería inmoral adoptarla por cualquier nación, por poderosa que sea, por la siguiente circunstancia: El impacto de la actividad humana es ya de tal magnitud, que está rebasando la capacidad del entorno de la superficie de este Planeta para mantenerse sin deteriorarse seriamente. La alternativa B) la siguen todos los países de Europa Occidental y esperemos que también los Estados Unidos la conserven. La opción C) es típica del Segundo Mundo, sobre todo de Rusia y de China, aunque también Japón y Corea del Sur la han adoptado en parte durante sus respectivos ascensos al Primer Mundo. ¿Y México? Trataremos de presentar nuestro comportamiento económico y de moralidad pública en el siguiente artículo.

Atte.- JVG.- 15-05-16