DANIEL BUTRUILLE

Lunes 2 de mayo a medio día: varias ONGs citan a los diputados de la LXXIV Legislatura de Nuevo León a debatir para justificar su decisión de disminuir en dos unidades, el número de magistrados que forman el Tribunal Estatal de Justicia. Bastante se han quejado los diputados locales que los funcionarios del gobierno estatal no les hacen caso cuando los citan a comparecer para aclarar decisiones o situaciones específicas, para que ahora, la ciudadanía, jefa de los diputados que eligieron y que pagan gracias a sus impuestos, les pueda reclamar airadamente a los diputados locales la grosería y el insulto que les hizo al no presentarse al citatorio ostentado con 24 horas de anticipación (a poco no usan de los mismos trucos) para justificar su decisión de disminuir en dos miembros el número de magistrados del Tribunal Estatal. Estoy de acuerdo que ni el ultimátum de los diputados ni el de las ONGs hacen mucho sentido. Solamente, se trataba de darles una sopa de su propio chocolate. ¿Qué se ganó en el proceso perverso? ¡Nada! Todos quietos en la casilla de salida. ¿Algo ganó Nuevo León en este triste episodio de desencuentro entre la Sociedad Civil (los electores) y los diputados (los elegidos)? Mientras el ejercicio del poder político sea solamente aplicación de venganzas personales y exhibición de mezquindades absurdas, el verdadero propósito de la política, la búsqueda de un bien común que beneficie a todos, se sigue alejando y Nuevo León se sigue haciendo más pequeño. Suena ridículo que su gobernador aspire a la presidencia de la república en un entorno tan ruin y tan miserable. Falta mucho trabajo esencial por efectuar. Falta que se pongan a trabajar el gobernador por su lado (que deje de viajar a todos lados, sin ton ni son), los diputados por el suyo (que se olviden de la partidocracia que los manipula), y la Sociedad Civil que busque cohesión sin concesión ciega a los organismos empresariales, para que el Nuevo León independiente que surgió de las elecciones de junio del 2015 exprese su verdadero sentir y su verdadera aspiración a una sociedad más justa y más equilibrada. Fuera de la corrupción.